Capítulo I



Todo comenzó una tarde de febrero cuando yo caminaba con mi papá  por el bosque desierto, era casi imposible que algo nos pasara. Papá y yo siempre íbamos a aquel bosque los viernes en la tarde para pasar el rato juntos pues era el único día en el que podíamos pasar un rato ya que él trabajaba toda la semana, pero algo en ese día no estaba bien, algo me decía que no debíamos ir al bosque esa tarde pero yo no le puse cuidado, papá  presentía lo mismo pero no quisimos poner cuidado a aquella corazonada pues aquel bosque casi nadie lo visitaba pese a su soledad.

Papá, hoy acampemos en otro lado, ¿no te parece?

Solo alcance a decir eso cuando se oyó un disparo, papá abrió los ojos como nunca y me miro con sorpresa y temor, esa mirada nunca la había visto de él.

¡Corre!

Fue lo único que recuerdo después del disparo… Le habían disparado a mi papá, le habían disparado a la persona más importante en toda mi vida.

>>Papá no volverá a estar conmigo<<

Lo único que pensé mientras corría para salvar mi vida…Corrí lo más rápido que pude, no mire para atrás en ningún momento pero sabía lo que había ocurrido con él. El camino fue largo, recuerdo haber visto unos ojos rojos.

>>Que ojos tan hermosos<<

Cuando pensé eso vi que esos ojos me miraban, quede petrificada en aquel instante mirando aquellos ojos, no me pude mover por más que lo quisiera, sabía que aquella persona no era de confiar, sabía que debía seguir corriendo pero algo no me dejaba seguir.
Sentí correr por mis mejillas lágrimas, lagrimas de dolor, de temor, de odio, lagrimas que nunca antes había dejado correr por mis mejillas. Esos ojos rojos seguían mirándome, esa mirada era de felicidad, pero una felicidad muy fría, esa mirada era la mejor que había visto en toda mi vida….

-Me tienes miedo pequeña?

Me pregunto; sonriente mientras se acercaba a mí lentamente.

-No lo sé, tal vez si, tal vez no.

Me asuste un poco al ver que sus ojos ya no me miraban, me asuste al ver su cara de admiración, miraba el lugar por donde yo venía corriendo. Cerro sus ojos por un momento y respiro profundamente, cuando los abrió me miro de nuevo con frialdad.

-Ahora si tengo miedo, me asusta tu cara…

En ese momento puso su mano fría en mi boca y me callo, lo miré sorprendida por aquella acción tan repentina.

>>Que mano tan fría<<

Pensé, después de eso me dormí poco a poco, me sentí débil, no pude evitarlo solamente lo mire a los ojos esperando a que me mirara pero esta vez el no me miraba.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando te des cuenta...

Caminé

Escrito x